Uso de los puntos suspensivos

 

 

Los puntos suspensivos () suponen una interrupción de la oración o un final impreso.

 

 

Orientación de uso

Ejemplos

 

Después de los puntos suspensivos, cuando cierra un enunciado, se escribe mayúscula.

 

 

 

 

 

 

 

El caso es que sí lloviese… Mejor no pensar cosa tan improbable.

 

Estamos ante un bosque mediterráneo de encinas, alcornoques, pinos… Bajo estos árboles es fácil encontrar níscalos en otoños lluviosos.

 

 

Cuando los puntos suspensivos no encierran un enunciado y este continúa tras ellos, se escribe minúscula.

 

 

Estoy pensando que… aceptaré; en esta ocasión debo arriesgarme.

 

 

Se usan los puntos suspensivos al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra etcétera.

 

 

Su tienda es como la de los pueblos, donde venden de todo: comestibles, cacharros, ropas, juguetes….

 

Puedes hacer lo que te apetezca más: leer, ver la televisión, escuchar música…

 

 

Cuando se quiere expresar que antes de lo que va a seguir ha habido un momento de duda, temor o vacilación.

 

 

 

Iré; no iré… Debo decidirme pronto.

 

Espero una llamada del hospital… Seguro que son buenas noticias.

 

No sé… Creo que… bueno, sí, me parece que voy a ir.

 

En ocasiones, la interrupción del enunciado sirve para sorprender al lector con lo inesperado de la salida.

 

 

Se convocó a una junta, se distribuyeron centenares de papeles anunciándola y, al final, nos reunimos… cuatro personas.

 

 

 

Para dejar un enunciado incompleto y en suspenso.

 

 

Fue todo muy violento, estuvo muy desagradable… No quiero seguir hablando de ello.

 

 

Cuando se reproduce una cita textual, sentencia o refrán, omitiendo una parte.

 

 

En ese momento de indecisión, pensé: Más vale pájaro en mano…” y acepté el dinero.

 

El escolar recitaba muy solemne: “Con diez cañones por banda…”

 

 

Se escriben tres puntos dentro de paréntesis (…) o corchetes […] cuando al transcribir literalmente un texto se omite una parte de él.

 

 

Yo fui loco y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha y soy agora […] Alonso Quijano el Bueno.